¿Conoces la cláusula de arbitraje?

Estás firmando contratos con clientes y proveedores continuamente. Es muy probable que en uno de ellos encuentres una cláusula de arbitraje. También es muy posible que no sepas con exactitud lo que conlleva dicha cláusula. Veamos los puntos más importantes.

 

La cláusula de arbitraje establece que, en el momento en que los firmantes del contrato no consigan ponerse de acuerdo con un tema en concreto, la decisión (laudo) la tomará un árbitro. Esta situación puede ser muy común en los tiempos que vivimos actualmente. Es importante no confundir el arbitraje con el sistema judicial: el arbitraje es un procedimiento privado que cuenta con algunas diferencias con respecto al sistema judicial tradicional. Por ejemplo:

 

  • Al tratarse de un procedimiento privado, son las partes las que corren con los gastos derivados del proceso. Entre estos gastos figuran las tasas del tribunal, honorarios de los árbitros, abogados…
  • La decisión del árbitro es irrevocable. Es decir, una vez pronunciado el laudo, no cabe la posibilidad de recurrir la decisión, como podría hacerse ante un tribunal ordinario. No obstante, puede acordarse entre las partes la posibilidad de recurso.
  • La ventaja es que es un procedimiento rápido. Desde el inicio del arbitraje se pone una fecha para su resolución. En caso de no establecerse fecha, el plazo no podrá ser superior a seis meses.
  • Las consecuencias del laudo son directamente aplicables. Si una de las partes no cumple con lo resuelto, podrá ser denunciada ante un juzgado ordinario para instar su ejecución.

La recomendación que podemos haceros es la de consultar muy bien todos los términos de la cláusula antes de firmar. Si se tienen dudas, puedes consultar con algún abogado de confianza.