Las 7 Claves para organizarse y tener buena actitud en un entorno hostil

Primero definamos entorno hostil. Va a depender de en qué escenario esté situado, en este caso nos referimos a aquel entorno que no podemos cambiar y por lo tanto debemos sobrevivirlo (por ejemplo la crisis).


Aquí también debemos hacer un aparte, y recordar que los cambios pueden afrontarse como una amenaza o como una oportunidad, y por lo tanto debemos tenerles poco miedo y afrontarlos. Pero hoy no hablamos de este supuesto.

Nuestra actitud, va mas allá de nuestra forma de ser solo nacer, de nuestros genes. No nacemos predispuestos a ser de una forma u otra. Nuestro entorno inmediato, va a condicionar seguro cuál va a ser nuestra forma de ser mas adelante.


Hay una premisa en estas 7 claves: la voluntad de estar ocupado y mejorar. Esto es muy importante. Oscar Wilde afIrmaba que el mejor remedio para la depresión, es mantenerse ocupado.

Por lo tanto centremos el tema: TODO SE APRENDE.

En casi todos mis “sombreros mensuales”, he insistido constantemente en que con “solo nuestra actitud mejoramos nuestro día”. Ciertamente tener una actitud u otra sólo depende de nosotros y de cómo aprendamos a convivir con todo aquello que vivimos a diario.

1.    Saber distinguir entre lo urgente y lo importante.
No es lo mismo. Lo urgente no ha de ser forzosamente importante y lo importante no tiene por qué ser urgente. Se trata de identificarlo y poner en orden cómo y cuándo tomar decisiones.

2.    Poner en orden nuestra agenda. Organizarnos.
No hay nada más importante que decidir como organizaremos nuestro tiempo. En qué orden haremos las cosas para aprovechar el día, la semana y el mes. Esto nos va a permitir administrar bien un recurso complejo como es el tiempo, y asegurarnos que podremos hacer todo lo previsto.

3.    Ser capaz de improvisar y reconducir.
No hay duda, que conciliar nuestra agenda con aquellos con los que debemos interactuar es imprescindible. Esto provoca que haya conflictos de horarios o de días. Nuestra capacidad de cambiarlo y ajustarlo, solo es posible si no consideramos nuestros esquemas de trabajo y nuestra agenda como una guía inamovible donde cualquier cambio nos angustia y ejercitamos la reordenación de lo previsto con normalidad. En este caso hemos de recordar lo que es importante y lo que es urgente.

4.    Analizar los obstáculos uno a uno.
Se trata de no agobiarse. Analizar cada cuestión con la máxima objetividad. Los 6 sombreros para pensar de Edward de Bono os pueden ayudar. Se trata de desmenuzar todo lo que conlleva cada tema y tomar decisiones.

5.    Dedicarnos parte de nuestro tiempo a nosotros.
Practicar deporte, escribir, leer, pasear, tomarnos un descanso. Aunque no lo reflejemos en nuestra lista de tareas debemos tomarnos algunos “puntos y aparte” durante el día. Los expertos dicen que cada dos horas deberíamos relajarnos al menos 5 minutos con otra tarea.
Debemos establecer algunas rutinas diarias o semanales que sean solo nuestras, para practicar deporte, disfrutar de una afición, estar con los amigos, leer la prensa,…

6.    Saber compaginar las “tres medidas”: Trabajo, Nosotros, Descanso.
Hay quien dice que son 8 horas para cada cosa. Esto va a depender de cada uno de nosotros. Cuando decimos “trabajo” nos referimos al “trabajo profesional”. 
“Nosotros” es el rato de la familia, los amigos, las aficiones y todo aquello que nos evade.
“Descanso” es exactamente eso: Reposar. Y eso consiste en dormir y dejar que nuestro cuerpo descanse para afrontar un nuevo día.

7.    Ponerse el Séptimo Sombrero: La actitud positiva.
Para realizar nuestra actividad diaria es fundamental nuestra actitud.
Mi recomendación es que si nos da la sensación que nuestro día no va a ser como esperamos, es que nos hemos dejado el “Séptimo Sombrero”. En ese instante hay que ir a buscarlo, ponérselo y llevarlo puesto todo el día.

Y sobre todo, recordar que hay una “máxima” que siempre debemos tener en cuenta: “Nunca sale todo como está previsto”.

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